viernes, 29 de junio de 2012

Cómo Amar Realemente a un Niño


Está ahí para él. Di que sí lo más seguido que puedas. Deja que use ollas y sartenes como tambores. Si están de mal humor, llévalos a jugar con agua. Lee libros en voz alta y con alegría. Vayan a buscar elefantes y bésenlos. Promueve la risa fácil. Rie mucho. Recuerda lo pequeños que son. Busca lo positivo. Mantén el brillo en tus ojos. Vayan al cine en pijamas. Enséñale acerca de los sentimientos. Date cuenta lo importante que es ser niño. Planeen la construcción de un cohete. Deja de gritar. Inventen placeres juntos. Sorpréndelos. Expresa tu amor. MUCHO. 

Los niños son un milagro. 

jueves, 28 de junio de 2012

Aristóteles


"El pensamiento de Platón se basa en la doctrina de las ideas. Es la búsqueda de un mundo donde los universales eternos, inmortales, se conservan y proyectan su influjo conceptual sobre el mundo de la materia. Aristóteles, en cambio, es un espíritu práctico y desconfía de las ideas platónicas, que, para él, no pasan de ser abstracciones." 

"Para Aristóteles, las ideas son entidades ficticias. Sólo existen los individuos, que son las sustancias que sostienen todos los atributos que predicamos de ellos." 

"Platón y Aristóteles, sin embargo, coinciden en que hay algo que es la esencia de las cosas. Platón lo llama eidos o "ideas". Aristóteles en algunas ocasiones lo llama "forma", en toras "géneros" o "esencia", o en griego, ousía. " 

"Aristóteles no cree en otro mundo ideal, sino que afirma que los conceptos, las llamadas ideas, están realmente en nuestro mundo. Es decir, que existes individuos, cosas, objetos, y a partir de éstos, tratando de encontrar sus semejanzas, nuestra mente es la que busca el concepto y la que lo crea. El concepto no está en otro lugar ideal sino en nuestra capacidad de pensar sobre la diversidad del mundo." 

"Aristóteles define al hombre como un animal racional y político, que son sus dos rasgos fundamentales. Nos distinguimos por la razón, porque somos capaces de pensar y de reflexionar acerca de lo que hacemos y sobre todo de asombrarnos, que junto al preguntarnos "por qué" es el principio de la filosofía. Y luego, somos animales políticos, es decir, tenemos que habitar en una polis con los demás. No hay individuos que puedan vivir solos porque todos tenemos lenguaje, somos simbólicos y, por tanto, un ser que tiene un lenguaje que él no ha inventado, necesita de los otros seres para compartir ese mundo de símbolos con ellos." 

"A Aristóteles le gustaba dar clases por la mañana a sus alumnos más avanzados, paseando por los senderos del lugar. Como en griego paseo o lugar de paseo de dice peripatos, los asistentes a esas clases fueron llamados "peripatéticos".

"Aristóteles aportó una ciencia, un área de conocimiento nuevo, que es la ética. La palabra ética juega con los dos acepciones que tiene en idioma grietó (carácter y costumbre), puesto que ambas se diferencian sólo por un acento. Así, en griego, podemos decir que el carácter, en el sentido del propio talante (êthos) deriva del modo de vida adquirido por el hábito (éthos)."

"Para Aristóteles, la ética es una reflexión sobre la acción humana en búsqueda de la libertad. Y para ello, dice, tenemos que intentar desarrollar las virtud, es decir, los hábitos que nos dan fuerza, que nos ayudan a vivir mejor. No olvidemos que la palabra latina "virtud" viene de vir, que significa virilidad, fuerza, excelencia. de modo que la virtud es lo que nos da fuerza frente a la debilidad, que es el vicio. La virtud es lo que aumenta nuestra fortaleza y por tanto nuestra capacidad de alcanzar la felicidad." 

miércoles, 27 de junio de 2012

Platón


Extraído del libro Fernando Savater. La Aventura de Pensar. Algunas ideas de Platón para acercarnos al a filosofía. Recomendamos este libro ampliamente para quienes acercarse a este campo fundamental para la reflexión y el desarrollo de las ideas. No hay educación completa, sin filosofía. 

PLATÓN 

"Platón, como discípulo de Sócrates había heredado de su maestro la búsqueda conceptual y la exigencia ética. Pero Sócrates fue víctima de acusaciones absurdas y finalmente resultó condenado a suicidarse mediante envenenamiento el año 399 a.C." 

"Platón escandalizado por el proceso a su maestro y preocupado por lo que consideraba una crisis moral y política ateniense, puso toda su energía en tratar de establecer entre sus conciudadanos un ideal de justicia y de respeto por la verdad. Para ello fundó la célebre Academia, destinada a ofrecer educación filosófica a los futuros políticos y gobernantes, y escribió un gran número de bellísimos diálogos donde abordaba diferentes problemas filosóficos."

"La forma que tiene un ser humano de liberarse es entregarse al pensamiento y salir a mirar las ideas. Es experiencia de liberación es lo que Platón muestra en su Apología cuando Sócrates, a punto de ser condenado a muerte, dice: "Una vida sin examen no merece la pena ser vivida". Se refiere a una vida sin romper la rutina con las sobras y sin salir a buscar las ideas. Ese es el criterio filosófico a partir del cual nace el pensamiento occidental.  

martes, 26 de junio de 2012

Lectura: Calidad vs Cantidad


En estos días se me acercó un vendedor que insistía en que le diese veinte minutos de mi tiempo para que me explicara sobre su método de lectura rápida. Me prometió leer no sé cuántas mil palabras por minuto. Algo así como un mínimo de cien libros al mes. Una cifra de esas estilo los comerciales de televisión que prometen que con sólo comprar un aparato de abdominales uno va a tener el uniforme de Batman en la playa, sin necesidad de ponerse el traje de neopreno. 

El caso es que me dejó pensando sobre la cantidad. Conozco mucha gene que se jacta de leer un libro a la semana. Que no ha terminado de salir un libro al mercado cuando ya te están preguntando si lo leíste. Entre lectores, o gente que le gusta hacer alarde de la lectura hay competencia en cuanto a la cantidad. 

Y digo gente que le gusta hacer alarde de la lectura, porque muchas veces estos no son lectores. Gente que está compitiendo para decirle al mundo que ha leído cuarenta libros en un mes, o que ya ha leído todo lo que publicó tal editorial como novedades este verano, ciertamente no son lectores. 

Vale más leer un libro en un año y digerirlo, comprenderlo, sacar algún tipo de crecimiento personal de él, que leerse cinco libros en una semana y a la siguiente no poder recordar cuál era el protagonista de ninguno, ni qué hicieron, ni mucho menos haber sacado una conclusión profunda.

La lectura es un acto de creación. En la medida que el lector interioriza lo que lee y piensa sobre ello, está creando. No en vano se dice que parte del trabajo lo hace el escritor, la otra parte el lector. Sin lector no hay libro. Y para ser lector hay que digerir sobre ello. Hay que pensar. Hacerse preguntas. Eso no quiere decir que si uno no recuerda hasta el más mínimo detalle de cada obra que ha leído la debería tachar de su haber literario. Mucho de lo que uno lee queda en el subconsciente, siempre y cuando se reflexione sobre lo leído. 

Si uno es un lector de esos que necesita de vez en cuando releer un par de páginas, si estás leyendo una obra y de pronto sientes que tienes que volver porque no recuerdas, Fulana era la hija de…o en qué año es que estaba pasando tal cosa…no tiene nada malo. Al contrario. Los libros hay que digerirlos, saborearlos. 

Acumular libros, como si uno fuera una especie de lista de Itunes no tiene sentido. Los libros hay que vivirlos. Y si se puede comentarlos. Es mucho mejor. Algo que ayuda mucho es la bitácora de lectura que estamos desarrollando, porque en la medida que uno anota comentarios y frases que le han gustado uno piensa mucho más sobre lo que ha leído. 

En la lectura, la calidad siempre le ganará a la cantidad. Creo que hay pocas cosas en el mundo que no cumplan esa regla. 

viernes, 22 de junio de 2012

I Premio de Narrativa Francisco Ayala

Se convoca al I Premio de Narrativa Francisco Ayala, para autores de cualquier nacionalidad. Abajo las bases. Puedes descargarlas accediendo al enlace que mostramos abajo. ¡Ánimo y suerte escritores!


Bases I Premio de Narrativa Francisco Ayala

Convocan:
Obra Social Caja Granada y Musa a las 9 Editorial

Con la colaboración de 
Fundación Francisco Ayala
  1. Podrán concurrir al I Premio de Narrativa Francisco Ayala todos los escritores mayores de dieciocho años, cualquiera que sea su nacionalidad, que presenten obras escritas en lengua castellana.
  2. Las obras deberán ser estrictamente inéditas y originales, no debiendo haber sido premiadas anteriormente ni hallarse pendientes de fallo en otros concursos o premios, sin que tampoco pueda presentarse la obra correspondiente a un autor fallecido con anterioridad a la publicación de las Bases.
  3. Las obras serán de tema libre, pudiendo presentarse novelas y conjuntos de relatos. Las obras tendrán una extensión entre 150.000 y 200.000 caracteres sin contar los espacios, debiendo presentarse por correo electrónico. Estos se remitirán como archivo adjunto en documento Word en el que se incluirán también los datos especificados en la cláusula quinta de estas bases. En el asunto del mensaje electrónico deberá figurar «Para el I Premio de narrativa Francisco Ayala». La dirección de recepción será premiofranciscoayala@musaalas9.com
  4. Las obras serán destruidas transcurridos diez días desde el fallo del premio.
  5. El plazo de admisión de originales comienza el día 23 de mayo de 2012 a las 00:00 horas y se cierra el día 23 de septiembre de 2012, siendo improrrogable. Se aceptarán como válidos los originales recibidos hasta las 23:59 horas de la fecha de cierre del plazo de admisión.
  6. Las obras habrán de ir tituladas y e identificadas en su primera página con los siguientes datos:
    1. Identificación: nombre y apellidos del autor, número de NIF o número de pasaporte en caso de que su nacionalidad no sea española, dirección de domicilio, número de teléfono y correo electrónico.
    2. Manifestación expresa garantizando la autoría y originalidad de la obra presentada y que esta no es una copia ni modificación de ninguna otra ajena ni corresponde a un autor fallecido.
    3. Manifestación expresa de la titularidad del autor sobre todos los derechos de la obra y de hallarse la misma libre de cargas o limitaciones a los derechos de explotación.
    4. Manifestación expresa de la aceptación por el autor de la totalidad de las Bases del I Premio de narrativa Francisco Ayala.
    5. Fecha.

      Estos datos se reservarán en un fichero protegido, las obras serán sometidas al comité lector de manera anónima
  7. Los originales que se presenten al Premio, dentro del plazo señalado en la Base 5 y reuniendo todos los requisitos exigidos en estas Bases, no podrán ser retirados antes de hacerse público el fallo del Jurado.
  8. Se establece un premio en metálico, dotado con ocho mil euros (8.000€), para el ganador, al que se aplicarán las retenciones fiscales previstas por la Legislación vigente.
  9. El premio no podrá ser declarado desierto si el número de originales presentados supera las treinta obras.
El premio, además de la dotación, conlleva la edición, publicación y difusión en formato digital de la obra ganadora por parte de la editorial Musa a las 9.
  10. Jurado estará formado por un representante de la Obra Social Caja Granada, un representante de la Fundación Francisco Ayala, un representante de la editorial Musa a las 9 y dos escritores de reconocido prestigio, uno de los cuales será el presidente del jurado.
El Jurado queda facultado para resolver cualquier incidencia que pudiera producirse en relación con el Premio, ajustándose en todo caso a las Bases del mismo.
El Jurado se reserva, así mismo, la facultad de recomendar, para su publicación, aquellas obras presentadas que, habiendo quedado finalistas y no premiadas, se consideren de interés.
El fallo del Jurado, que será inapelable, se prevé hacerlo público en el mes de diciembre de 2012.
  11. La obra galardonada será publicada en la editorial Musa a las 9 en formato digital. La cuantía del premio se considera también como anticipo de los derechos de edición de la obra ganadora, implicando la concesión del premio que su autor, sin perjuicio de reconocérsele la propiedad intelectual de su obra, cede en exclusiva a la editorial Musa a las 9 todos los derechos de explotación y de edición de esa obra, comprometiéndose y obligándose el ganador a suscribir el contrato de cesión en exclusiva, para todo el mundo y en lengua castellana, de derechos de edición que la editorial presente al efecto. La obra ganadora no podrá ser publicada en papel hasta dos años después del fallo del premio.
  12. Es responsabilidad exclusiva del autor la inscripción de la obra presentada a este Premio en el Registro de la Propiedad Intelectual, así como los efectos de su no inscripción frente a terceros.
Cada autor se obliga, así mismo, a suscribir cuantos documentos sean necesarios para que los derechos cedidos al Consejo Regulador sobre su obra queden inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual y en cualesquiera otros Registros Públicos, tanto nacionales, como extranjeros o internacionales.
  13. Ni la editorial Musa a las 9, ni la Fundación Francisco Ayala, ni la Obra Social Caja Granada  mantendrán correspondencia con los autores que se presenten al Premio, ni les facilitarán información sobre la clasificación y valoración de las obras.
  14. La entrega del Premio se realizará conjuntamente con la presentación de la obra galardonada en un acto público que tendrá lugar en enero de 2013, salvo circunstancias imprevistas que obligaran a modificar estas fechas.
  15. La presentación de la obra al Premio objeto de esta convocatoria implica necesariamente la aceptación íntegra e incondicional de las presentes Bases por parte de su autor, suponiendo el incumplimiento de las mismas la exclusión del concurso.
  16. Para cualquier duda, discrepancia, reclamación o cuestión que pueda suscitarse sobre la interpretación y ejecución de las presentes Bases, las partes renuncian al fuero propio que pudiera corresponderles y se someten expresamente a la jurisdicción de los Juzgados y Tribunales de Granada. 

miércoles, 20 de junio de 2012

La Civilización del Espectáculo de Mario Vargas Llosa


El libro de hoy (Miércoles 20 de junio de 2012) es la Civilización del Espectáculo de Mario Vargas Llosa. Un libro que esperamos desde hace varios meses, pues plantea un tema importantísimo. La cultura en la sociedad actual. ¿Cuál es su papel? ¿Cómo la interpretamos? ¿Qué importancia tiene? ¿Qué significa para el futuro de nuestra civilización? Y quizás uno de los temas que más le preocupa al autor (y a este grupo de lectores que trabajamos tanto por la cultura) ¿qué se entiende por cultura?

Empiezo por decir que como lectora me pareció que el libro es sumamente interesante. Me parece que luego de la mitad se pierde un poco y se torna algo repetitivo. También me pegó el tono, excesivamente pesimista, a mi modo de ver. Pero, debo decir, que si no me pega el pesimismo, sino que más bien me uno a él, entonces tendría que abandonar mi decisión de vida. Pues en El Perro Naranja estoy dejando todas mis fuerzas por promover la lectura. No creo que la cultura deba ser algo inaccesible, creo que siempre habrán distintos niveles de instrucción, habrán intelectuales, cuya inteligencia y preparación sea más elevada que la del común de las personas, cuyo grado de instrucción sea menor. Eso no quiere decir que la sociedad no pueda tener acceso a lo que llaman alta cultura. Creo que sencillamente hay que darle un por qué.

Uno ve por ejemplo, las colas que se forman afuera de los museos de las grandes capitales de Europa. Y él tiene un punto al decir, que mucho son turistas que están más pendientes de tomarse una foto frente a la Mona Lisa por ejemplo, que de ver el cuadro en sí. Pero lo cierto es que esa visita también contribuye a la sensibilización, y mediante sistemas educativos y de promoción de cultura, que vayan más allá de “vaya y vea la Mona Lisa” y que inviten al lector o espectador a pensar, se produce eso que llaman: culturización. Se invita al acto de pensar.

Vargas Llosa se preocupa por el contenido de los productos culturales, y tiene razón. Si uno ve la lista de Best Selleres, o de películas taquilleras uno se da cuenta, de que pocos productos invitan al receptor a pensar. Son lo que productos light y lamentablemente eso es lo que más vende. Lo que sea más suave de digerir, menos incómodo, menos triste, menos denso, etc… La verdad es que no creo que haya que descalificar por completo el entretenimiento. Después de todo es necesario también para la salud. A veces hace tanta falta ver una serie cómica, como hace falta una cerveza con amigos, como hacen falta unas vacaciones. A veces se hace tan necesario cerrar el libro. Porque lo que hacemos cuando no estamos ensimismados en la cultura, también nutre nuestra vida cultural. Por más extraño que eso suene.

Pero sí es cierto que hoy en día cualquiera se proclama artista y hay muchas galerías llenas de obra sin contenido. Hay mucho gente tratando de vivir una vida loca, con la excusa de es que “yo soy artista”. Creo que hace falta recordar que arte es algo que se hace, no algo que se es. Y ese glamour, ese misterio que hay detrás de la vida del artista, aunado al hecho de que muchos pueden llegar a ganar mucha plata, hace que “ser” artista sea algo que muchos desean. Como si no hiciese falta trabajar para lograr una obra de calidad.

Otro de los temas que toca Vargas Llosa es el de la política. Como los políticos están más preocupados por un tema de imagen  y qué vende esa imagen, que del contenido de sus propuestas. De hecho, hoy en día priva aquello de “calladito te ves más bonito” a la hora de dar un discurso. Los discursos tienen muy poco de concreto y mucho de frases etéreas, como “vamos a vencer” y “sí se puede”. Y la gente pareciera que está siempre buscando un héroe que le resuelva los problemas, y un espejo bien bonito en el que mirarse, como puede ser una pareja idílica como Carla Bruni y Nicolás Sarkozy, si bien este último creo que no es precisamente un político fatuo. El problema es que la gente vota porque es bello, porque sabe hablar, pero pocos se preguntan, cómo piensa, y si yo pienso igual que él.  

Según Vargas Llosa el problema más grande que tiene esta civilización es la educación. Tenemos un grave problema, en primer lugar con los maestros. El poco apoyo que tienen y cómo se ha deteriorado su imagen. Han pasado de ser una figura respetada, que infundía admiración, a ser así como los olvidados de la sociedad, casi unos lastres. “Ahí están los maestros otra vez haciendo huelga.” “Qué fastidio el maestro, que no entiende lo complicada que es la vida”. Ya nadie lleva manzanas a clase, sino más bien una actitud de superioridad porque el maestro gana poco y no va a ser jamás un Bill Gates o Carlos Slim.

Si no hay gente respetada en las aulas, jamás va a haber buen contenido en el cerebro de nuestros niños. Y esto pasa por darles más apoyo y una mejor paga a los maestros. Entiendo que el problema es complicado, y más en el tercer mundo, pero lo cierto es que nada se logra con ahogarse en un vaso de agua y proclamar que los problemas que tenemos son insolubles.

Vargas Llosa también habla de la frivolidad, y de cómo hoy en día las cosas tienen más presencia que sustancia. Como lo importante es lo que se lleva puesto, y no lo que se lleva por dentro. Como las obras que se están haciendo hoy en día no son para perdurar en el tiempo, ni siquiera para expresar una preocupación, sino simplemente para vender. Para verme mejor.

Cosa que pasa además con el sexo. Habla de cómo se ha perdido el erotismo, y de cómo hoy en día el acto carnal esta pasando a ser poco más que una necesidad animal. Está de forma tan obvia en todos lados, que se ha perdido el misterio, el culto al cuerpo. Al propio y al ajeno.

En fin. No pretendo, ni mucho menos recrear, o resumir el libro. La idea es comentar algunas cosas, y sacar una que otra conclusión. Creo que Vargas Llosa abre un debate, pues se plantea que hay banalización de ideas en todos los campos de la vida, desde la religión hasta la vida en pareja. Cómo sin una educación de calidad, sin un respeto y fomento de la alta cultura, nos estamos volviendo seres banales, sin capacidad de formular un pensamiento crítico. Como las dictaduras y gobiernos demagogos se aprovechan de esa situación para hacer de las suyas y asumir cuotas de poder. Como nos dejamos de llevar por el instinto, en vez de dejarnos llevar por la razón.

Yo opino que la cultura no pude estar totalmente divorciada del placer. Al fin y al cabo, uno puede leer cosas densas y profundas y disfrutarlo. No puede ser que el acto de pensar o de educar, o de trabajar en pro de un impulso artístico sea casi una inmolación. Pero eso es algo que se aprende. Un camino que se recorre. Y que a veces sí, aunque nos duela, tiene como puerta de entrada el entretenimiento. El tema está en crear conciencia, y retar al individuo, enseñándolo a pensar. A pensar por sí mismo. Y entender que no es con dinero y con frivolidades que se llena la vida, por más trillada que suene esa idea.

Es allí donde entramos los promotores de cultura. Al final, es a través de la cultura que se promueven los valores. Y para llegar al entendimiento el camino es la lectura. No hay que caer en el pesimismo. Hay que ver esto como una lucha, tan importante como los soldados ven su lucha armada, sólo que nosotros lo hacemos como dice la canción, librito a librito, paciencia y amor.   

martes, 19 de junio de 2012

¿Qué vas a leer este verano?



Puede ser que uno se vaya de vacaciones o sea uno de los rezagados que se queda en la ciudad mientras los demás montan en Facebook sus fotos de playa. A lo mejor te tocó quedarte (ya me ha pasado dos veces) esperando la llegada de un nuevo bebé, o porque sencillamente el cochinito ya no daba para más entre el viaje que quiere hacer en diciembre, las cuotas del carro y el plan sorpresa que te salió en Semana Santa. 

Si decides irte o quedarte, o si no tienes más remedio que seguir la corriente, sea cómo sea, el verano siempre ha sido un buen momento de lectura. Entre otras cosas porque es cuando Hollywood decide sacar las películas más taquilleras y aunque a uno a veces le provoque ver una película de un robot que salva al mundo de los planes malignos salidos de los circuitos de otro robot que fue un niño no amado por sus padres, la verdad es que estos meses nos dejan con mucho tiempo entre manos. 

Así que en tu casa solitaria, en la sala de espera del doctor o del aeropuerto, no hay nada mejor que hacerse una buena lista de libros para el verano y regresar en septiembre con ganas de recomendar y seguir leyendo. 

Aquí hacemos una propuesta. Que además es útil para los adolescentes, quizás uno de los grupos más ociosos durante el verano. La lista es suficientemente corta como para no perderse, pero extensa como para que sea casi imposible leerlos todos. Pero las listas ayudan. 

ENSAYO

La civilización del Espectáculo de Mario Vargas Llosa 
¿Por qué leer a los clásicos? De Italo Calvino 
La Historia Comienza, de Amos Oz

CUENTO 

Casa Tomada y otros cuentos de Julio Cortázar (serie roja Alfaguara) 
El Elefante Desaparece de Haruki Murakami 
Relatos Escalofriantes de Roald Dahl 
Voces Griegas, Beatrice Macini

NOVELA

El Guardián Entre el Centeno de J.D Salinger 
El Diario de Anna Frank 
El Imperio eres Tú de Javier Moro
Farenheit 451, de Ray Bradbury 
Nueve Cuentos, de J.D. Salinger
Reckless, de Cornelia Funke 
El Hereje, de Miguel Delibes 
El Túnel, de Ernesto Sábato 
La Letra Escarlata, de Nathaniel Hawthorne 
La Granja Animal, de George Orwell 
La Novela del Ajedrez de Stephan Sweig


CRÓNICA 

Antología de crónica latinoamericana actual, Darío Jaramillo Agudelo, ed. 
El Mundo Según Cabrujas

domingo, 17 de junio de 2012

Reto Literario 2012


Lamentablemente suele suceder que libros que fueron escritos hace años se le presentan al lector de hoy en día como algo difícil de atacar. Casi da nervios y uno a veces se pregunta, ¿para qué leer a los clásicos cuando hay tantos libros buenos hoy en día? ¿Cómo poner a competir la trilogía Milenium con Don Quijote de la Mancha? O peor, ¿cómo poner a competir una novela colosal, de más de mil páginas con una serie de televisión en la que mujeres esculturales y hombres fornidos salen semidesnudos y nos hacen reír?

Una de las cosas que nos proponemos es romper el mito de que los clásicos de la literatura son aburridos. Uno se pone a ver, y un poema épico, cargado de batallas, de promesas de venganza, de dioses, semidioses, traiciones, celos, y sí, aunque usted no lo crea, sexo, puede ser muy profundo, y estar cargado de contenido filosófico, pero eso no quiere decir que sea aburrido. Todo lo contrario. Si algo tienen las experiencias culturales profundas es que son intensas, y más bien a veces nos dejan agotados, con ganas de pasear un rato por lo banal, pero lo bueno es que una vez que uno muerde la manzana de un clásico, se queda con ganas de más. Uno descubre otros horizontes. Empieza a pensar de forma distinta. En otras palabras, uno se educa. Uno evoluciona. 

Ese es el poder de un clásico. Por eso se llaman clásicos. No todos los libros pueden llevarnos hasta ese punto. Lo que no quiere decir que uno libro que no nos mueve las bases de la identidad y de nuestra filosofía de vida sea malo. En absoluto. En la vida de un lector, también hace falta el equilibrio. 

Después del Reto La Montaña Mágica si algo nos quedó claro es que los clásicos son una parte fundamental de la cultura. Sin ellos es imposible trascender, como lectores, pero sobre todo como personas. También nos quedó claro que mil páginas no son nada cuando la obra es buena, cuando el narrador es un maestro, cuando la historia nos envuelve. Del Reto La Montaña Mágica, pasamos al Maratón de Lectura de la Montaña Mágica, porque lo que sucede con la primera lectura es que uno siente que leerla una vez es casi como no haberla leído. 

Entonces, planificando nuestro año de lectura pensamos que para octubre, con el arranque del año escolar quisiéramos arranchar otro reto. Otro clásico. Vamos a hacer una lista de posibles lecturas, y escoger entre nuestros lectores la obra a leer. ¿Te animas a proponer algo? Aquí algunos nominados: 

-          Don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes
-          Los Hermanos Karamazov, de Fiodor Dostoyevski
-          La Odisea, de Omero
-          La Divina Comedia, de Dante
-          Robinson Crusoe, de Daniel Defoe
-          Los Viajes de Gulliver, de Johnattan Swift
-          La Vida es Sueño, Calderón de la Barca
-          Fausto, Johan Wolfgang Von Goethe
-          Frankentein, Mary Shelly
-          Huckleberryfin, de Mark Twain
-          El Libro del Desasosiego, Fernando Pessoa
-          El Retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde
-          Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdos
-          Rayuela, de Julio Cortázar

viernes, 15 de junio de 2012

Georges Bataille y las grutas de Lascaux



Insisto en la sopresa que experimentamos en Lascaux. Esta extraordinaria caverna no puede dejar de impactar al que la descubre: ella no dejará jamás de responder a una especie de búsqueda de un milagro, que está en el arte o en la pasión, la aspiración más profunda de la vida. A menudo juzgamos como infantil la necesidad de maravillarnos, pero entonces volvemos a la carga. Aquello que nos parece digno de ser amado es siempre eso que nos sorprende, es lo inesperado, es lo inesperable. Como si, paradójicamente, nuestra esencia tendiese a la nostalgia de esperar aquello que creemos imposible. Desde ese punto de vista, Lascaux reúne las condiciones más raras: el sentimiento de estar frente a un milagro, que nos da hoy en día la visita de las cuevas, la sensación de estar frente a una suerte extrema de haberlas descubierto, se dobla con la sensación de lo inaudito que habrán sido esas figuras para los mismos ojos que las vieron al momento de su creación. Lascaux se presenta ante nosotros, desde entonces, entre las maravillas del mundo: nosotros estamos ahora en presencia de la increíble riqueza que se reúne desde aquel momento. Que debe, desde entonces, ser el sentir de los primeros hombres, entre quienes, sin que evidentemente se sirvieran de un orgullo parecido al nuestro (tan notablemente individualistas), ¿estas pinturas habrían tenido evidentemente un prestigio inmenso? Un prestigio unido, sea cual sea nuestra visión del asunto, a la revelación de lo inesperado.

Es sobre todo en este sentido que hablamos del milagro de Lascaux, porque en Lascaux, la humanidad juvenil, por primera vez, medirá la extensión de su riqueza. De su riqueza, es decir, del poder que ella tiene para hacer que se espere lo inesperado, lo maravilloso.

Grecia también nos da una sensación de milagro, pero la luz que emana es como la luz del día; la luz del día es menos perceptible: por lo tanto, cuando hay claros en el cielo, ella deslumbra de entrada. [...]

Aquello que nos paraliza en un largo asombro es que la borradura del hombre frente al animal - y del hombre que justamente se vuelve humano - es mucho más grande de lo que podemos imaginar. El hecho de que el animal representado fuese la presa y el alimento no cambia el sentido de humildad. El hombre de la Edad del reno nos deja una imagen a la vez prestigiosa y fiel del animal, pero, en la medida en que él mismo está representado, muy seguido, disimula sus rasgos bajo la máscara del animal. Dispuso hasta los límites de la virtuosidad de los recursos del dibujo, pero desdeñó su propia cara: si reconoció la forma humana, la escondió en el mismo instante; se dió entonces la cabeza del animal. Como si tuviese vergüenza de su cara, y queriendo dibujarse, tuvo que darse la máscara de otro ser.

Esta paradoja, la del “hombre adornado con el prestigio de la bestia”, casi nunca se formula con la acentuación que exige. El pasaje del animal al hombre fue de entrada la negación que hace el hombre de su propia condición animal. Hoy tenemos como esencial las diferencias que nos separan de los animales. Lo que nos recuerda nuestra condición animal como sustancia, es objeto de horror y suscita un movimiento que raya en lo prohibido. Pero en primer lugar pareciera que el hombre de la Edad del reno tuvo él mismo la vergüenza que tenemos nosotros del animal. Se dio los rasgos de otro y se pintó desnudo exhibiendo lo que nosotros tapamos con tanto cuidado. Desde el momento de la representación, parece estar dándole la espalda a lo que debería ser desde entonces la actitud humana (pero era la actitud del tiempo profano, del tiempo de trabajo).

lunes, 11 de junio de 2012

Los Primeros Libreros


Cuando estaba pequeña y le decía a mi mamá. ¡Estoy aburrida! Me decía, no se-A-Burra. ¡LEA! Entonces ella me ayudaba a buscar algún libro en la biblioteca que había ido construyendo para mis hermanas y me transportaba a un mundo maravilloso. Ella me guiaba, me orientaba, y me vendía el libro, como un librero. Mi mamá fue mi librero de cabecera durante años. Hasta que me enviaron a un internado y le tocó el trabajo a uno de esos profesores estilo Robin Williams en Sociedad de los Poetas Muertos. Pero aún con mi personaje de Hollywood que me convenció de que la Odisea era la mejor aventura jamás creada, yo me llevé en mi maleta los libros que mi librero alfa había escogido para mí.

Mi mamá le inyectaba una emoción a los libros. Los Hollister. Los Siete Secretos. Flores en el Ático. No me trató de vender nada pretensioso, ni un canon demasiado elevado. Ella lo hizo perfecto, porque buscó alimentar mi imaginación y lo demás vino solo. Porque la lectura es como cualquier otra cosa que se practica. Se aprende. Se mejora. Se va perfeccionado. Se adquieren destrezas y uno exige calidad.

 Al final creo que todos nos convertimos en lectores por curiosidad. Hay quienes tienen curiosidad innata, y hay a quienes se les despierta. Creo que esa es la mayoría y ese fue mi caso. Sin duda fue mi caso.

Porque otra cosa que hizo mi madre fue acostumbrarme a buscar respuestas en los libros. Cosas como, mami, ¿los peces toman agua? No sé, búscalo en un libro. Mami, ¿cuántos huesos tiene una persona? No sé, búscalo en libros. Y claro, no lo duden, cuando llegó el día de hacer esa fabulosa explicación de, los niños no vienen de París, bueno a menos que los papás hayan ido a París en plan amoroso, también usó un libro. Uno para mí y uno para ella, para no sonrojarse, para no transmitir tabú, ni miedo, ni vergüenza, para demostrar que era lo más natural y bello del mundo. 

Mi papá también fue clave en mi formación lectora. Alimentó mi biblioteca con sus propios libros y con cuentos que sacaba de su propia imaginación y que aunque jamás los escribió, sino que me los contaba de la propia voz, ocupan un lugar clave en mi biografía literaria. 

Los padres son los libreros más importantes. El amor por la lectura comienza en casa. Y sí bien es en la escuela donde nos enseñan a descifrar el lenguaje, y donde nos dan herramientas para la disciplina a la hora de la lectura, a leer, a leer como tal. A amar la lectura. Refugiarnos en los libros. Y a aprender lecciones de vida historia tras historia, eso se enseña en casa. 

jueves, 7 de junio de 2012

Regala Libros


Uno siempre busca cosas para regalar en las piñatas y cumpleaños. A veces vemos cómo los niños se llenan de juguetes que después no usan que terminan siendo un dolor de cabeza.

El Perro Naranja propone regalar libros en las piñatas y cumpleaños.  Te ayudamos a escoger tu regalo, lo envolvemos y te lo enviamos a tu casa o al destinatario a nivel nacional. 

Hacemos recomendaciones sobre libros para regalar y buscamos opciones que te ayuden a hacer un regalo significativo y de distintos rangos de precio. Un libro es un verdadero tesoro y no hay nada más especial que ayudar a una persona a ir conformando su biblioteca personal.





Hasta el 15 de junio estaremos incluyendo  una bitácora de lectura de regalo, para que el cumpleañero pueda llevar un registro de los libros que va leyendo y así ir armando su biografía de lector. 

Para mayor información y compras: elperronaranja@gmail.com 

miércoles, 6 de junio de 2012

Casa Tomada. Autor: Julio Cortázar


Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.
Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y cómo nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejó casarnos. Irene rechazó dos pretendientes sin mayor motivo, a mí se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.
Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No sé por qué tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mí, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina.
Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene qué pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mí se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.
Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte más retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte más retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo más estrecho que llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble cómo se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.
Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiré contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.
Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:
-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.
Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.
-¿Estás seguro?
Asentí.
-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.
Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mí me gustaba ese chaleco.
Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.
-No está aquí.
Y era una cosa más de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.
Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerzo, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.
Irene estaba contenta porque le quedaba más tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papá, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:
-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?
Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.
(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.
Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en voz más alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)
Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamó la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.
No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían más fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada.
-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.
-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.
-No, nada.
Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.
Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.

martes, 5 de junio de 2012

Tabla de Ganadores



La Tabla de Ganadores es un producto que fue creado con el objetivo de ayudar a los padres a trabajar hábitos y conductas en sus hijos. Desde aquellos que son totalmente nuevos, como dejar los pañales, hasta las malas costumbres que deseamos cambiar, como dormir en la cama con los papás.

La teoría del refuerzo positivo es una de las más eficaces, y es aplicada por profesionales de la psicología y la pedagogía a nivel mundial. La Tabla de Ganadores de El Perro Naranja está basada en esa teoría y a través del color y el uso de imanes, busca hacer que el proceso de aprendizaje sea divertido y ayude a padres y maestros e involucrarse en el proceso educativo.

La Tabla de Ganadores viene con 20 imanes que ilustran las conductas y hábitos que en la mayoría de los casos generan problemas en casa, como “Me como mi comida” “Amanezco en mi cama” “Ordeno mis juguetes” “Hago mi tarea con ilusión” “Ayudo en la casa” “Me visto solito” “Disfruto leer.”

Los padres pueden escribir sobre la tabla con cualquier tipo de marcador, y de esta forma trabajar aquellas áreas específicas de cada niño que no estén incluidas en los imanes. Para limpiar la tabla se puede aplicar cualquier solvente como agua,  o detergentes de uso doméstico.

En el área de recompensas se pueden escribir aquellas cosas que sean de valor para el niño, se recomienda no utilizar cosas materiales, sino más bien recompensan que estimulen al niño a compartir con sus padres, como ir juntos al cine, compartir un programa de televisión o escoger la cena del día.

La Tabla de Ganadores viene con un instructivo que explica paso por paso la mejor forma de utilizarla y con recomendaciones para recompensas. Sin duda un producto que les hará más fácil a padres y maestros la difícil tarea de trabajar los hábitos y conductas que quieren ver en sus hijos a futuro.

La tabla tiene un costo de: 250. BsF Para compras nos pueden contactar a través del correo: elperronaranja@gmail.com enviamos el producto a cualquier parte del país. 

lunes, 4 de junio de 2012

Fin del Reto La Montaña Mágica


Hoy culminó el Reto La Montaña Mágica. Empezamos en noviembre y terminamos hoy. No fue fácil. Esperamos que muchos de ustedes hayan leído. Sin duda la novela es colisa, y asusta. 1048 páginas parece una eternidad. Uno ve el grosor del libro y piensa que es más bien objeto contundente. Y la verdad es por otro lado nunca hubo un mejor calificativo para ese objeto. La novela es contundente. 

Hans Castorp el personaje principal va por tres semanas a visitar a su primo Joachim Ziemssen a un sanatorio de tuberculosos. Ziemssen es un militar que está allí recluido porque está muy enfermo, y debe someterse a un tratamiento que bien exige esa palabra que califica a todo el que busca curarse de una enfermedad: paciente. De hecho, eso son y eso deben ser quienes están allí. A veces lo son demasiado cosa que desespera al lector. 

Si algo me golpeó de La Montaña Mágica fue precisamente ver cómo en el Sanatorio Internacional Bergohf se va reproduciendo el mundo. Con sus castas entre la gente, los distinguidos, los pobres, los ricos, los feos, los bellos, los marginados. Es allí donde uno se da cuenta que el hombre es hombre sin importar donde esté. Que somos lo mismo, los radicales y sobre todo los apáticos, el principal de ellos siendo Hans Castorp, a quien el autor busca "educar" como bien señaló el Dr. Mario Pesci-Feltri, en el Foro de La Montaña Mágica que tuvimos hoy en la Universidad Metropolitana. Mann busca la educación de Castorp, fogearlo, moverlo. Tal vez lo mueve. Su destino es inevitable. Eso lo dirá el lector. Porque al final la experiencia de Castorp es la experiencia del lector, cosa que es lo que resulta más angustiosa de esta novela. 

No pretendemos hacer aquí un análisis ni mucho menos. Lo que buscamos es celebrar el haber terminado la novela. El haber cumplido el reto y llevado a cabo el foro. El Foro fue en el CELAUP de la Universidad Metropolitana, moderado por Karl Krispin, el panel estaba compuesto por el Dr. Mario Pesci Feltri, Andrés Broenner y Clara Machado (media naranja de El Perro Naranja, lo que quiere decir que es la mitad del mismo y no su interés amoroso). Fue interesantísimo. Los ponentes explicaron su visión de la novela y qué la hace un clásico. ¿Por qué hay que leerla? Es tan importante contestarlo, y si hay una respuesta objetiva, también hay una realidad y es que a veces esas preguntas son difíciles de contestar. Lo cierto es que es una novela que capta la escénica de lo humano, de la vida, precisamente porque se fija en la muerte. Y creo que ya con eso no hay que decir mucho más. El resto lo tiene que ver cada lector. 

Lo que queremos es invitarlos a leer. Porque si algo tiene La Montaña Mágica, es que nos invita además a la relectura. Y por es lanzamos el Maratón de Lectura de La Montaña Mágica. Aún hay chance de unirse escribiendo a elperronaranja@gmail.com