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viernes, 19 de abril de 2013

¿Por qué los pájaros azules no comen hormigas? De: Jairo Anibal Niño




Este es un libro sencillo, editado por Panamericana, lo que tal vez haga que no se sea fácil de conseguir en Venezuela. Panamericana tiene libros sencillos, a buen precio. El tema del precio se nota en la calidad. Mi relación con los libros empieza siendo totalmente sensorial. Toco, huelo, y lo saboreo aunque no sea con las papilas gustativas.

¿Por qué los pájaros azules no comen hormigas? Me llamó la atención desde que lo vi. Estaba en la Feria del Libro de Bogotá y el stand de Panamericana era norme. Tenía tiempo dando vueltas y de pronto allí estaba. Es un libro de poesía, aunque esta no está presentada de forma digamos, tradicional.

Lo que amo de este libro es que es justamente un libro de esos que lleva el tema de la imaginación al máximo. De un modo directo y sin complicaciones. Jairo Aníbal Niño se hace preguntas sobre animales  y las responde desde el fondo de su imaginación. Cosas como,

¿Por qué el pez espada se aventuró en uno de los siete mil mares de la literatura?

Porque, fiel al llamado, acudió al lugar donde Alejandro Dumas tripulaba un barco de papel. El pez espada saltó regocijado dándole estocadas al agua y al aire. Su espada era una flor aguda, y sus filos la luz que apuñalaba la espuma. Dumas, después de contemplarlo largamente con sus ojos de tinta, enrumbó el navío al puerto de las palabras, donde lo esperaba la novela Los Tres Mosqueteros. El pez espada fue el primero y el más secreto de sus capítulos.

Este libro es uno de esos libros que agarro cuando estoy entre libros, cuando estoy buscando alimentar mi creatividad, o sencillamente cuando siento algo de curiosidad por leer algo distinto. Ciertamente a los padres nos ayuda a resolver el tema de cómo contestar los ¿Y por qués? De los niños. Mi hija empezó con el y por qué, a los dos y medio. Luego paró, y ahora que tiene un año más, y ha comenzado de nuevo, y como está más grande las respuestas deben ser más complejas. Aunque a veces es necesario un porque sí o un porque no, lo cierto es que no siempre es suficiente. Y también uno necesita recordar que las respuestas pueden estar llenas de imaginación, de sueños, de un mundo fantástico, que sea seguro para ellos y que poco a poco les vaya dando la capacidad de soñar.

Es un libro maravilloso. Sería un buen regalo para niño de ocho años para arriba, o para un adulto que sepa apreciarlo o al que le haga falta un poco de humor en la vida. 

jueves, 18 de abril de 2013

Libros para los 5 años




Una de las cosas que más me gusta hacer, por no decir que es una pasión es recomendar libros. Amo recomendar libros, porque es compartir el amor que siento por ellos. En un post anterior Andrea me pidió a través de un comentario una recomendación para una niña de 5 años. Aquí vamos. 

Una cosa que hay tener que en cuenta es que un niño puede ser lector incluso antes de aprender a leer. Es importante, porque si el niño ya tiene una conexión con el libro, cuando empieza a leer es como si le dieran alas, aunque no quiera decir que desde temprana edad deba leer sin supervisión. Como todo, durante la etapa de formación la lectura es algo que no sólo depende de los adultos, sino en la que somos necesarios. Sobre todo con nuestro ejemplo. 

Mi primera recomendación es que mientras el niño va formando su "gusto literario" busquen libros que a ustedes les gustan. Pero que les gustan de verdad, porque sienten una conexión. No porque les parece que el mensaje es positivo, o porque "ay qué lindo así si va a aprender a lavarse los dientes, o a no pegar a los amiguitos". Nada de eso. No quiere decir que el libro no pueda tener un mensaje positivo, sólo que esté expuesto de forma inteligente y que no sea un intento descarado de predicar la moral y las buenas costumbres, como si el mundo no estuviera lleno de trampas. Tampoco hay que tenerle miedo a los libros que exponen sentimientos complejos.

Hay una belleza de libro de Malika Doray, se llama Mi Tristeza. No creo que se consiga en Caracas, pero para un niño que tenido que cargar con la tristeza de los padres o de alguien cercano, es sencillamente maravilloso. 

Otra cosa que recomiendo para comenzar es un personaje. La forma más fácil de enamorarse de los libros no es sólo buenas historias, sino buenos personajes.  Nuestra cultura está llena de ejemplos, los súper héroes son los mejores. ¿Cuántos adultos no arrastran todavía la emoción que sentían de pequeños por sus personajes predilectos? Batman. Superman. James Bond. 

En Caracas puedes conseguir cosas buenas... todavía.

Está Olivia, de Ian Falconer. Creo que Olivia es la mejor. Olivia es una cochinita de una personalidad genial. Voluntariosa. Creativa. Segura de sí misma. Que inventa cosas y ejecuta lo que inventa. Que sueña. Agota a su mamá. Y además Ian Falconer nos demuestra que se puede incorporar cultura general a la literatura para abrir el horizonte de los niños. Genial. De verdad con Olivia no te vas a equivocar. Hay una comiquita y es buena, así que uno puede unir las dos cosas, y además comprobarán los padres que aún hoy en día la televisión no le gana a los libros si hacemos las cosas bien.

Sapo de Max Velthuijs, es maravilloso. Es el ejemplo de libros fabulosos con mensajes positivos. Sapo es sapo y Sapo enamorado son mis favoritos, “el amor no tiene fronteras”, es una de mis frases bandera. Sapo y el forastero viene bien para hablar de las diferencias y la tolerancia, y la importancia de conocer a alguien antes de hacerte una idea de la persona, lo engañoso de las apariencias y lo peligroso de los estereotipos.

Los libros de Eric Carle también son maravillosos, pero pueden ser para más chiquitos. Aunque está uno que se llama La Mariquita Gruñona que es fantástico para aprender el horario, y sobre la actitud en la vida, pero puede ser costoso si es que se consigue.

Hay libros de Oliver Jeffers que son estupendos. Es una autor como muy pocos, pero muchos de sus libros considero que son para más grande como el Corazón y la Botella, pero está Perdido y Encontrado, que es sobre la amistad. Hicieron un corto de ese cuento que es de las cosas más bellas que he visto. También está El Increíble Niño Comelibros. A mi hija se lo leyeron en el colegio y está impactada. Pero todavía no lo entiende bien. De hecho estaba un poco asustada pensando que alguien se pueda comer los libros. Pero la curiosidad está.

Anthony Brown es otro del que uno se enamora y ellos también. Uno de los que más me gusta es Cosita Linda, que es sobre la amistad incondicional, y sacar el cuello porque alguien que amas. Amar a alguien diferente, y lidiar con el hecho de que no somos perfecto y que a veces hacemos cosas que asustan o alejan a nuestros seres queridos, sin que hayamos tenido la intención de hacerlo. Está Mi mamá, Mi papá, que son una belleza. De hecho son buenos regalos para el día del padre. Brown tiene un personaje que se llama Willy. Mi hija lo ama. Este trabajo es realmente una obra de arte, las referencias a la cultura en general, sobre todo al surrealismo son brillantes. Es un regalo para adultos también. Pero hay libros de Brown que son para más grandes, les recomiendo leerlos antes de comprarlos.

Hay otro autor que es maravilloso, pero en Caracas, tal vez más que en otros lados por el tema de la importación los libros  son costosos, es Jimmy Liao. El libro de El Monstruo que se comió la oscuridad es sencillamente espectacular. Ese ha sido de los que más hemos disfrutado, y mi hija es considerablemente más pequeña, pero estoy segura que aguanta, porque el tema de la oscuridad no es algo que necesariamente resuelves a los cuatro años. También está La campeona mundial en mantenerse despierta, este a dúo con Sean Taylor.

Por último te voy a recomendar La Sorpresa de Silvia Van Ommen. Este libro te va a servir si la mamá o tú misma pueden ayudarla en una aproximación. El libro no tiene palabras, así que uno mismo puede inventar una historia. Es sobre una oveja que utilizando su lana le prepara una sorpresa a su amiga jirafa. Amamos este libro cómo no tienes una idea. El tema del amor y de la amistad es algo que nos fascina. Este libro fue uno de los ganadores de Los Mejores del Banco del Libro hace dos años.

Aquí tienen para ir a una librería y pasar un buen rato. Pero les doy una última recomendación, también pueden llevarlos a ellos, y dejar que escojan, ir guiando con las recomendaciones que les di, sentarse en el piso, leerle en voz alta, dejar que hagan mil preguntas y que sueñen con llevarse el libro a la casa. 

En Caracas está Lugar Común Librería que tiene un espació muy bonito, están mis amigas de La Sopa de Letras que no sólo tienen ejemplares increíbles, sino que su espacio es mágico para estas cosas, y está la librería del Banco del Libro, más pequeña pero su selección es impecable.

Buen viaje Andrea, y luego me cuentas, espero que estés camino a construir una lectora. Esa persona, o esas personas que forman parte de nuestra vida como lectores no las olvidamos jamás. Es el regalo más valioso que le puedes hacer a un ser humano. 

martes, 19 de junio de 2012

¿Qué vas a leer este verano?



Puede ser que uno se vaya de vacaciones o sea uno de los rezagados que se queda en la ciudad mientras los demás montan en Facebook sus fotos de playa. A lo mejor te tocó quedarte (ya me ha pasado dos veces) esperando la llegada de un nuevo bebé, o porque sencillamente el cochinito ya no daba para más entre el viaje que quiere hacer en diciembre, las cuotas del carro y el plan sorpresa que te salió en Semana Santa. 

Si decides irte o quedarte, o si no tienes más remedio que seguir la corriente, sea cómo sea, el verano siempre ha sido un buen momento de lectura. Entre otras cosas porque es cuando Hollywood decide sacar las películas más taquilleras y aunque a uno a veces le provoque ver una película de un robot que salva al mundo de los planes malignos salidos de los circuitos de otro robot que fue un niño no amado por sus padres, la verdad es que estos meses nos dejan con mucho tiempo entre manos. 

Así que en tu casa solitaria, en la sala de espera del doctor o del aeropuerto, no hay nada mejor que hacerse una buena lista de libros para el verano y regresar en septiembre con ganas de recomendar y seguir leyendo. 

Aquí hacemos una propuesta. Que además es útil para los adolescentes, quizás uno de los grupos más ociosos durante el verano. La lista es suficientemente corta como para no perderse, pero extensa como para que sea casi imposible leerlos todos. Pero las listas ayudan. 

ENSAYO

La civilización del Espectáculo de Mario Vargas Llosa 
¿Por qué leer a los clásicos? De Italo Calvino 
La Historia Comienza, de Amos Oz

CUENTO 

Casa Tomada y otros cuentos de Julio Cortázar (serie roja Alfaguara) 
El Elefante Desaparece de Haruki Murakami 
Relatos Escalofriantes de Roald Dahl 
Voces Griegas, Beatrice Macini

NOVELA

El Guardián Entre el Centeno de J.D Salinger 
El Diario de Anna Frank 
El Imperio eres Tú de Javier Moro
Farenheit 451, de Ray Bradbury 
Nueve Cuentos, de J.D. Salinger
Reckless, de Cornelia Funke 
El Hereje, de Miguel Delibes 
El Túnel, de Ernesto Sábato 
La Letra Escarlata, de Nathaniel Hawthorne 
La Granja Animal, de George Orwell 
La Novela del Ajedrez de Stephan Sweig


CRÓNICA 

Antología de crónica latinoamericana actual, Darío Jaramillo Agudelo, ed. 
El Mundo Según Cabrujas

lunes, 11 de junio de 2012

Los Primeros Libreros


Cuando estaba pequeña y le decía a mi mamá. ¡Estoy aburrida! Me decía, no se-A-Burra. ¡LEA! Entonces ella me ayudaba a buscar algún libro en la biblioteca que había ido construyendo para mis hermanas y me transportaba a un mundo maravilloso. Ella me guiaba, me orientaba, y me vendía el libro, como un librero. Mi mamá fue mi librero de cabecera durante años. Hasta que me enviaron a un internado y le tocó el trabajo a uno de esos profesores estilo Robin Williams en Sociedad de los Poetas Muertos. Pero aún con mi personaje de Hollywood que me convenció de que la Odisea era la mejor aventura jamás creada, yo me llevé en mi maleta los libros que mi librero alfa había escogido para mí.

Mi mamá le inyectaba una emoción a los libros. Los Hollister. Los Siete Secretos. Flores en el Ático. No me trató de vender nada pretensioso, ni un canon demasiado elevado. Ella lo hizo perfecto, porque buscó alimentar mi imaginación y lo demás vino solo. Porque la lectura es como cualquier otra cosa que se practica. Se aprende. Se mejora. Se va perfeccionado. Se adquieren destrezas y uno exige calidad.

 Al final creo que todos nos convertimos en lectores por curiosidad. Hay quienes tienen curiosidad innata, y hay a quienes se les despierta. Creo que esa es la mayoría y ese fue mi caso. Sin duda fue mi caso.

Porque otra cosa que hizo mi madre fue acostumbrarme a buscar respuestas en los libros. Cosas como, mami, ¿los peces toman agua? No sé, búscalo en un libro. Mami, ¿cuántos huesos tiene una persona? No sé, búscalo en libros. Y claro, no lo duden, cuando llegó el día de hacer esa fabulosa explicación de, los niños no vienen de París, bueno a menos que los papás hayan ido a París en plan amoroso, también usó un libro. Uno para mí y uno para ella, para no sonrojarse, para no transmitir tabú, ni miedo, ni vergüenza, para demostrar que era lo más natural y bello del mundo. 

Mi papá también fue clave en mi formación lectora. Alimentó mi biblioteca con sus propios libros y con cuentos que sacaba de su propia imaginación y que aunque jamás los escribió, sino que me los contaba de la propia voz, ocupan un lugar clave en mi biografía literaria. 

Los padres son los libreros más importantes. El amor por la lectura comienza en casa. Y sí bien es en la escuela donde nos enseñan a descifrar el lenguaje, y donde nos dan herramientas para la disciplina a la hora de la lectura, a leer, a leer como tal. A amar la lectura. Refugiarnos en los libros. Y a aprender lecciones de vida historia tras historia, eso se enseña en casa. 

jueves, 7 de junio de 2012

Regala Libros


Uno siempre busca cosas para regalar en las piñatas y cumpleaños. A veces vemos cómo los niños se llenan de juguetes que después no usan que terminan siendo un dolor de cabeza.

El Perro Naranja propone regalar libros en las piñatas y cumpleaños.  Te ayudamos a escoger tu regalo, lo envolvemos y te lo enviamos a tu casa o al destinatario a nivel nacional. 

Hacemos recomendaciones sobre libros para regalar y buscamos opciones que te ayuden a hacer un regalo significativo y de distintos rangos de precio. Un libro es un verdadero tesoro y no hay nada más especial que ayudar a una persona a ir conformando su biblioteca personal.





Hasta el 15 de junio estaremos incluyendo  una bitácora de lectura de regalo, para que el cumpleañero pueda llevar un registro de los libros que va leyendo y así ir armando su biografía de lector. 

Para mayor información y compras: elperronaranja@gmail.com 

lunes, 28 de mayo de 2012

Siete Ratones Ciegos de Ed Yong


Siete Ratones Ciegos de Ed Youg, editado por Ekaré en Venezuela es uno de nuestros libros favoritos. Son muchas las cosas que se pueden hacer con este libro, que se puede utilizar en el aula, en la casa, a la hora de dormir, para jugar juegos. Son siete ratones ciego a través del tacto van explorando una figura, una forma (no vamos a revelar de qué) y a medida que la van tocando van imaginando distintas cosas, hasta que al final la descubren. 

Es un libro que nos deja pensando sobre lo que vemos, lo que percibimos, lo que apreciamos cuando tenemos al alcance tan solo un pedazo de la realidad. Lo importante que es ver con mucho más que la mirada. La historia va yuxtaponiendo lo que los ratones hacen en realidad, versus lo que imaginan al sentir la forma que exploran. ¿Cuántas veces no nos pasa eso en nuestra vida de adultos? 

Además de eso el libro es maravilloso para trabajar con los pitoquitos de la casa los colores, las figuras geométricas, los animales. Los niños se enamoran de estos siete ratones de colorinches, que a la primera leída se convierten en los consentidos de la biblioteca. 

Al ver este libro no queda lugar a duda por qué Ed Young es uno de los consentidos del New York Times, que lo ha colocado entre los Dies Mejores Ilustradores. 

martes, 22 de mayo de 2012

Taller Decálogo del Niño Lector

La lectura funciona como un catalizador de unidad ya sea dentro de la familia escolar o el núcleo familiar básico. Lo que es más importante, es una herramienta fundamental para educar en valores, para hablar de temas difíciles, que van desde separaciones, el duelo, hasta aquello que más preocupa a los padres cuando los niños llegan a la pre-adolescencia y adolescencia, los temas tabú como las drogas, el sexo, entre tantas otras cosas. 

La lectura es una herramienta. También es un refugio. Es el mejor regalo que se le puede hacer a un hijo o a un alumno. Pero no es fácil transmitir ese amor y esa pasión, y muchas veces requiere un sacrificio de tiempo y dinero. 

El Perro Naranja pone a disposición de padres y maestros, un taller para promocionar la lectura en la casa y en el aula. Nos trasladamos a colegios y pronto se abrirá en nuestra sede, la cual está por inaugurar. 

TALLER: Decálogo del Niño Lector.

“¿Cómo hacer que los niños se enamoren de la lectura? ¿Qué libros compro? ¿Cómo los ordeno? Es que mi hijo está muy pequeño para cierta clase de libros, es que siempre quiere leer el mismo libro. Es que yo lo obligo a leer pero no consigo que le guste.” Son muchas de las preguntas y exclamaciones que hemos escuchado de parte de padres y maestros. Qué leer. Cómo leer. Cuándo leer. Dónde leer, pero sobre todo Por qué leer a los hijos, son las preguntas que trata de responder el Decálogo del Niño Lector. Diez pasos para ayudar a fomentar el amor por la lectura, bajo el lema: Familia que lee unida, permanece unida.  

Para más información: elperronaranja@gmail.com 

martes, 20 de marzo de 2012

Niños en un museo: Una pérdida de tiempo


Llevar a los niños a un museo es una mala idea. Más de una vez se ha visto a un par de adultos con sus retoño a cuestas, con el coche, la pañalera, la lonchera y una bolsa de juguetes. Intentando mantener a un niño entretenido mientras ellos tratan de absorber algo de cultura y ver obras de arte, o hasta escuchar la detallada explicación de un guía que le da sentido a todo lo que tienen por delante.

Entonces uno que los ve se molesta, los ve con cara odio, de “aquí no deberías estar” como quien ve un perro en una iglesia, y se lamenta de que haya gente inconsciente que no es capaz de entender que los museos, que el arte, no es para niños. Para ellos hay otras actividades. El arte es serio. Es para adultos.

Afortunadamente a mí no me criaron de esa forma. Siempre me llevaron a museos. Desde que tengo uso de razón. Tanto así que realmente no puedo recordar cuál fue mi primera vez.

Ir a museos con mi papá era algo natural. Además de algo divertido. Claro que uno cuando es pequeño siempre tiene otros intereses. Jugar es jugar. Pero ir a museos con mi papá era algo que compartíamos, que hacíamos juntos, significaba que íbamos a estar un rato paseando, a veces solos, otras también con mi mamá y que además iba a escuchar historias fabulosas, de animales, de castillos, de princesas, de cuanto personaje pudiera imaginar. Todo dependía de qué había colgado en la pared, o que estaba exhibido en el museo.

Amo la cultura, porque nunca me la pusieron en un pedestal inalcanzable. Pero sobre todo, jamás la vi como algo aburrido, porque mis padres no me lo hicieron aburrido. Nunca me llevaron al tour donde la explicación efectivamente era demasiado larga y abstracta para mí. Siempre se adaptaron a mi edad, y buscaron la forma de que yo encontrase entretenido lo que estaba viendo.

Recuerdo que luego a los quince años me mandaron en un tour de quinceañeras y para mí fue muy emocionante ir sola a los museos. Poco a poco ir descubriendo el arte de una forma un poco más adulta. Reconociendo cosas que habíamos visto, y que habíamos estudiado juntos, historias que me habían contado. No se hizo para nada aburrido, ni maldecí la visita al museo por estar pendiente de escuchar música. Mis papá se encargaron de acercarme la cultura, al igual que lo hicieron un par de maestros a quien les estaré agradecida toda la vida.

Conozco muchos adultos que se aburren más que los niños en museos. Que les da flojera leer. Que aborrecen un concierto clásico. Y efectivamente son las típicas personas que te dicen que “llevar un niño a un museo es una pérdida de tiempo.” No los juzgo. Si no lo has vivido no lo entiendes, pero quisiera pedirles que se den la oportunidad para compartir con sus hijos.

Buscar una exposición local y llevar al niño, por pequeño que sea y contarle una historia sobre el cuadro, fotografía o estatua. Ponerle un concierto en la tele y decirle con emoción “¡Mira! ¡Eso es un violín!” Seguramente el niño no escuchará el concierto completo ni dirá algo como “Si, la verdad es que Mahler hay que escucharlo en el teatro donde se aprecia mejor la acústica.” Eso no es disfrutar y saber de arte. El niño va a mirar atento, va a tratar de entender la reacción del padre y sólo por el hecho de verle entusiasmado y de darse cuenta de que le están incluyendo en una actividad se va a emocionar. La próxima vez que vea un concierto en la tele intentará buscar el violín y será el momento para decirle “¡Mira, ese gigante es el trombón!” Hasta se le puede contar una historia, de cómo el violín y el trombón se volvieron amigos, y juntos hacen música. Se puede hablar de la familia de la orquesta, del papá director, de los hijos gordos como el contrabajo y de la niña consentida de la familia que es el harpa.

Cada vez son más los estudios que comprueban la efectividad del arte y la cultura en la educación. Hay mil formas de acercar a los niños a la cultura. Y un niño que se acerca a la cultura, que lee con sus padres, que los acompaña a lugares como museos y exposiciones se convierte en un hijo de su tiempo. Desarrolla sensibilidad y es más fácil educarlo en valores. Al final del día, el arte transmite esa esencia de lo que es el ser humano, algo que es tan etéreo y casi imposible de comunicar con palabras.

Sobre todo compartir el arte es algo que nos ayuda a crear recuerdos, a compartir, incluso da pie para hablar de temas difíciles como el sexo en la adolescencia, la violencia, y hasta sentimientos como la rabia y la soledad.

Así que compartir arte con los hijos no es perder el tiempo. Lo certifico, la mía tiene dos y medio. Hace unos meses fuimos una exposición que había en el taller de Roberto Mata con fotografías de animales, y gozó mientras iba identificando jirafas y elefantes. Yo disfrutaba de las fotos y compartía con ella.

Poco a poco convertiremos esos paseos en nuestro ritual. Y cuando ella necesite un refugio, para mí va a ser mucho más fácil ofrecérselo. No hay que olvidar que el amor por el arte, como cualquier amor no tiene horario, ni fecha en el calendario.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Recomendamos: Sapo Enamorado de Max Velthuijs


Lo mencionamos en lo que no puede faltar en la biblioteca de un niño. Sin embargo decidimos hacerle su propio post de recomendación.

Sapo no sabe qué le pasa. Tiene el corazón acelerado. Le late tun-tun. Va preguntando a sus amigos, intentando buscar una respuesta, hasta que le dicen “sapo, estás enamorado.” Entonces se da cuenta que se siente así porque ama. Ama de verdad. Con nervios. Con emoción. Pero sobretodo sin miedo y con muchas ganas de entregarse.

Es entonces cuando Velthuijs nos hace testigos de una de las declaraciones de amor más bellas de la literatura. Aquella en la que Sapo le dice a Pata que la ama. Él un sapo verde, sin siquiera pararse a pensar un momento en las diferencias de color, de especie, de intereses y habilidades que los separan recurre a las estrategias de cualquier enamorado para conquistar al objeto de su afecto.

Max Velthuijs logra captar las ideas más profundas de la forma más sencilla. Nos da lecciones, que no son necesariamente lecciones a modo de ente moralizador, sino más bien como algo que llega a eso que nos hace humanos, que nos moviliza como personas. Velthijs se plantea las preguntas más importantes del ser humano. ¿Cómo sé que amo? ¿Qué hago al saber que amo?

Siempre hemos dicho que la serie sapo es filosofía. No hay lugar a dudas. Esta vez con uno de los dilemas más grandes sobre las que nos sostenemos, tanto niños como adultos, porque si algo no podemos olvidar es que los niños también saben, pero sobre todo quieren amar. Pero la clave aquí como padres, como maestros, como promotores de lectura es recordar que los niños aprenden a amar.

El amor se aprende. Se aprende limitado o se aprende como nos lo enseña Sapo, “el amor no tiene fronteras.”

En Venezuela se consigue gracias a ediciones Ekaré. No es muy costoso y como todos sus libros está muy bien elaborado.

viernes, 13 de enero de 2012

No Pueden Faltar en la Biblioteca de un Niño (parte I)


Aquí van los primeros de una lista que va creciendo. Espero los disfruten y si no los conocen aún se enamorarán. Lo aseguro.


1. El Árbol Rojo de Shaun Tan: Es un libro que va de 0 a 99 años, por la sencilla razón de que aquel que diga que no se identifica con la frase "a veces la oscuridad te supera" o no es humano, o todavía no lo sabe. Todos tenemos momentos en que sentimos que la vida es algo que nos queda grande. Eso lo aprendí al ver a mis hijos crecer. No. La infancia no es tiempo más sencillo y te das cuenta al ver a un bebé que llora de rabia porque está aprendiendo a sentarse y todavía no sabe cómo articular sus músculos para que su espalda se sostenga sin necesidad de apoyo. Las ilustraciones pueden intimidar a los niños más pequeños, así que es un libro que requiere la presencia de un adulto, pero para un adolescente que está en plena crisis de comunicación con el mundo exterior más claro no canta un gallo. Además el mensaje del libro está lleno de esperanza, y esperanza de la real. Las maravilloso no es necesariamente lo que nos llega y supera las expectativas, sino que la maravilla está en encontrar justamente lo que estábamos buscando. Yo creo que a lo largo de la vida, así como pasamos por selvas peligrosas, de árboles negros plagados de espinas, armamos también nuestro gran bosque de árboles rojos. Este libro no puede faltar.


2. El Arbol Generoso de Shel Silverstein: Un libro que va de 0 a 99 años. ¿Te has preguntado alguna vez sobre la naturaleza del amor? Si piensas que el amor no es egoísta, que uno cree amar pero muchas veces no ve lo que ama por estar pendiente de otras cosas, que da por sentado a los seres más importantes de la vida por estar pendiente del camino propio, entonces tienes que leer este libro. Además el libro demuestra que uno siempre puede dar más, que justo cuando crees que no tienes nada para dar, que estás vacío, lo poco que te queda puede hacer la diferencia en la vida del ser amado. No hace falta ser rico, tener millones, joyas, no es necesario que te sobren cosas para dar. Al contrario, es compartir tu esencia lo que más valor tiene. Lo triste es muchas veces el que lo recibe no se da cuenta. ¿Dónde está el punto? En que aún así vale la pena. Hermosísimo libro.


3. Sapo Enamorado de Max Veltjuis: Conocer a Sapo es enamorarse de él. Es filosofía ilustrada, para aquellos que se les hace muy pesado leer a los autores que se hacen las preguntas fundamentales de forma más densa. Es decir, para todos, porque a todos nos hace falta de vez en cuando regresar a lo básico. Las lecciones que aprendimos en kinder, cuando no sabíamos o al menos no creíamos saber, nada del mundo. Sapo es un personaje que todos llevamos dentro. Miedos, inseguridades, angustias, duda de sí mismo y de sus afectos. ¿Qué adulto no ha pasado por eso? Pero la realidad es que, por más amado que sea un niño, cada vez que lo dejan en el colegio o lo dejan mojado un rato para que vaya aprendiendo a dejar los pañales, se hace las mismas preguntas. ¿Mis padres me aman? De la serie Sapo, Sapo Enamorado es mi favorito porque es quizás el más tierno. Debe ser que cuando uno crece el amor romántico se vuelve casi el centro de la vida, por más independiente que uno se declare. Pero lo bello del libro es que Sapo se enamora de un personaje que es de otro color, de otra especie, de otro género. Sapo se enamora de un animal distinto. Sí, podemos amar con gran intensidad a un ser totalmente diverso, ajeno a lo que somos por naturaleza. Uno ama por una sencilla razón, porque ama. Punto.


4. Perdido y Encontrado de Oliver Jeffers: Tal vez me equivoqué con el libro anterior al decir que la vida del adulto se centra en el amor romántico. Se me olvidó algo fundamental. El amor. Pero no pasa nada, para esos despistes. Para esos olvidos, están los libros. Es lo que recuerda Jeffers con Perdido y Encontrado. Un niño que encuentra algo absurdo en la puerta de su casa, un pingüino. ¿Qué hace un ser como ese en la puerta de la casa de uno? Buena pregunta. Al final, esa respuesta no tiene la más mínima importancia. El niño hace lo que tiene que hacer, llevarlo de regreso a donde debe estar. Todos tenemos un lugar al que pertenecemos ¿Correcto? Nos enseñan que hay un sitio dónde tenemos que estar. ¿No es así? Eso dice la lógica. Pues niño y pingüino se embarcan en ese camino y claro está, que después de grandes vicisitudes llegan al lugar que estaban buscando. Pero no es el lugar lo que encuentran. Es algo mucho más valioso. Es la amistad. Este libro termina con una de las imágenes más bellas, el abrazo de dos amigos que sin saber por qué, y aunque no hayan motivos, ni las circunstancias tengan mucho sentido, se encontraron. No importa de dónde eres, dónde estás, quién eres, cómo eres, ni a dónde vas. Lo que importa son los amigos que acumulas en tu camino. Son los que te amarán incondicionalmente. Sin que nada más importe.


5. Donde Viven los Monstruos de Maurice Sendak: Este libro es de padres para hijos, de hijos para padres. Es perfecto para tocar el tema de la disciplina y para calmarse cuando uno siente que es más un monstruo que un padre. Es que a veces los niños prefieren estar con criaturas de colmillos y cachos que con la madre que regaña porque los juguetes quedaron tirados o porque el niño no quiso hacer caso. También es una forma de que entendamos el poder de la imaginación y cómo esta nos ayuda a hacer pasar los malos tragos que nos puede traer un día triste, una situación difícil. A través de nuestros sueños podemos "navegar" a lugares increíbles, sin salir de nuestra habitación. Parece algo trillado, pero es curioso cómo nos olvidamos de ello cada vez que podemos. Una dosis de imaginación y sueños es necesaria para combatir la angustia, para escapar un rato de la realidad. Pero es necesario volver y el mensaje es, allí estarán los padres, siempre, porque es un amor que trasciende todo, y al que por más que a veces duela, y nos cueste, uno siempre necesita volver.



martes, 27 de diciembre de 2011

Harry Potter


La verdad es que no sé por qué nunca había leído Harry Potter. No soy de esos lectores que tiene prejuicios contra lo que se vende. Creo que hay cosas que uno tiene que agradecer que sean un éxito. Y siempre he pensado, aún antes de leerlo, que Harry Potter es una de ellas, pues ha animado a muchos jóvenes y adultos a leer. Ya por eso tiene un mérito enorme.

Debo confesar que aminé por un reto. Un amigo me dijo que no me hablaría más hasta que lo leyera. Y tenía toda la razón. No sólo adoro la literatura infantil y juvenil, sino que es lo que me gusta escribir. Ahora, hay tantas cosas que a veces otras se quedan por fuera. Ciertamente era imperdonable que no hubiera agarrado la obra de J.K. Rowling.

Me alegro de que esto haya pasado. Harry Potter no será una obra de las que cambiarán el mundo de la literatura. Aunque tiene un mensaje profundo sobre la vida, la muerte, la amistad, la lucha de cualquier persona por tratar de ser especial, diferente, y a la vez lo más parecido al resto de la gente, que es lo que hace al libro algo especial. Y además Rowling lo hace una creatividad.

Harry Potter es sabroso de leer, conectas rápidamente con los personajes y te dejas llevar por ese mundo que están describiendo, hasta el punto que uno duda, si en esta ciudad no habrá también un mundo paralelo de magos, brujos, hechizos y magia negra que anda entre nosotros sin que nos demos cuenta.

He conocido niños que me han dicho que les da terror leerlo. Que el sólo hecho de pensar en abrir la tapa del libro les hace temblar de miedo. Y son las películas las culpables. Así como también tienen la culpa de que otros niños que he conocido me digan el clásico “para qué voy a leerlo si me divierto más viendo la película.” Sí. Tiendo a culpar un poco al cine, aunque la verdad es que siempre me da curiosidad una versión cinematográfica. En todo caso, sí siento que “contaminó” un poco el imaginario del libro el hecho de que hace tiempo vi una de las películas y es imposible no haberse topado con la cara de Daniel Radcliff por ahí.

Así que el Harry Potter de mi cabeza no es el que mi pintó Rowling, sino el que ya se hizo famoso desde que salió el primer libro al cine.

En todo caso. ¿Valió la pena leerlo? Sí. Absolutamente. Si no lo hubiese dejado a la mitad. Es libro de una estructura sencilla, muy bien narrado, que te va llevando hasta un climax emocionante y con giros que tal vez no son inesperados, pero que son deliciosos de leer.

Es un buen libro para animar a los jóvenes a la lectura, y más a meditar sobre lo que los rodea, y una cantidad de temas que tienen que ver más con la realidad que con la magia.

Harry Potter, soy tu fan.